Serveis Tècnics Portuaris (STP) competirá con Astilleros de Mallorca por la explotación de la explanada y el espejo de agua situado en la actual Estación Marítima número 1 de Palma, al final del Moll Vell. La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha confirmado hoy oficialmente a Gaceta Náutica que la firma del Grupo IP3M, propiedad del empresario mallorquín Juan Antonio Riutort, ha presentado un proyecto al trámite de competencia instado por Astilleros de Mallorca, su principal adversario local en el mercado de la varada y mantenimiento de grandes embarcaciones.
Grupo IP3M esperó al 25 de junio, último día de plazo, para formalizar su oferta ante el organismo portuario, que ahora deberá decidir por qué modelo se decanta: si por el sistema de varadero abierto que actualmente lleva a cabo STP en el terreno lindante a la nueva concesión o el de “responsabilidad centralizada” que Astilleros de Mallorca viene desarrollando en sus actuales instalaciones del Contramuelle Mollet (frente al Real Club Náutico de Palma) y que pretende trasladar al extremo del Moll Vell.
El grupo de pequeños empresarios autónomos que habían anunciado su intención de entrar en la competencia por este espacio público han desistido, dada la envergadura del proyecto. No se descarta que pueda haber otros licitadores interesados en hacerse con el control de la última gran concesión del puerto de Palma. Tampoco han trascendido más datos sobre las características del proyecto de STP, que podría contemplar la instalación de una grúa (travelift) para izada de embarcaciones de 1.500 o 2.000 toneladas, un artilugio desconocido hasta el momento pero “factible” según los fabricantes de este tipo de maquinaria. El varadero de Palma tiene hoy por hoy una capacidad de varada máxima de 1.000 toneladas.
El plan de Astilleros de Mallorca amplía la envergadura de los yates a los que dar servicio hasta las 5.000 toneladas, mediante un sistema de synchrolift. El consejero delegado de esta empresa, Diego Colón de Carvajal, sostiene que Baleares no se puede permitir el lujo de renunciar al negocio del mantenimiento de los megayates. «No atender a las grandes esloras repercutiría en todo el sector», declara el empresario.
PLAN GUAL AL GARETE
La oferta de STP trastoca los propósitos de Juan Gual, presidente de la APB, quien pretendía dar por cerrado su diseño del nuevo puerto de Palma con el traslado de Astilleros de Mallorca al Moll Vell. Gual daba por sentado que podría apuntarse el tanto de la remodelación del Muelle Pesquero y la creación de un museo marítimo en el espacio que hoy ocupan los históricos astilleros. Pero nada de esto será posible si STP, o cualquier otra empresa, gana la competencia de proyectos y Astilleros de Mallorca hace valer los derechos de su vigente concesión, que no expira hasta dentro de siete años.
Técnicos de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) han criticado en privado que la concesión del último tramo del Moll Vell de Palma (68.000 metros cuadrados de suelo público portuario, o 120.000 si se le suma el espejo de agua) se tramite a través de una competencia de proyectos y no de un concurso público abierto. “No se comprende que se convoque un concurso para el minipuerto del Molinar y, sin embargo, se haya intentado adjudicar uno de los espacios de varada más grandes del Mediterráneo con una competencia de proyectos”, señalan estas fuentes.


